Analizando el gran desafío que la cuarta revolución industrial supone, el objetivo ha de ser construir y abrazar la transformación digital desde el optimismo, con un cambio de mentalidad, viviendo esta coyuntura desde una visión positiva, adaptándonos al desarrollo desde la anticipación.

Los retos que se nos presentan ante la incorporación de los nuevos avances tecnológicos son muchos y vienen caracterizados por la automatización de todos aquellos procesos no cualificados, desplazando la mano de obra hacia tareas en las que el ser humano aporte valor añadido. Esto genera incertidumbre en cuanto al obsoleto pensamiento de ‘un trabajo para toda la vida’. Sin embargo, es importante que seamos capaces de aprender y, sobre todo, desaprender, reprogramarnos para los nuevos contextos y ecosistemas tecnológicos que están apareciendo constantemente. En este sentido, es clave una financiación para generar emprendimiento tecnológico.

Asimismo, la incorporación de la automatización de procesos requiere un análisis preciso del sistema y de la estructura, para definir una estrategia adecuada que conlleve la reingeniería de los métodos de producción. Esta tarea previa conlleva la medición de tiempos y la reorganización óptima de los flujos de trabajo. Los modelos de logística tradicional no podrán dar solución a las demandas de servicio de la nueva economía si no se realizan grandes cambios y adaptaciones, con la entrada masiva de tecnologías disruptivas, vehículos de guiado automático (AGVs) y robótica colaborativa.

Estos sistemas automáticos funcionan bajo la gestión de un personal con conocimientos muy concretos de robótica y programación que dificulta su búsqueda dentro del mercado laboral. Según un estudio de “National Manufacturing Institute y Deloitte”, se calcula que en la industria de Estados Unidos serán necesarios 3,4 millones de empleos en los próximos 10 años. El 60 por ciento de estos puestos de trabajo probablemente no serán cubiertos debido a la escasez de talento, lo que se traduce en que sólo 1,4 millones de puestos serán ocupados de los 3,4 millones necesarios, creando un déficit de 2 millones de trabajadores en la próxima década. En el mismo sentido, España, según el Índice ManpowerGroup de julio de 2018, necesitará más de 2,1 millones de perfiles técnicos y cualificados en la próxima década. Estas nuevas aptitudes requieren la formación del personal existente para una cubrir las nuevas necesidades. Los nuevos perfiles que buscan los equipos de Recursos Humanos incluyen, asimismo, características como la flexibilidad, la adaptación al cambio, habilidades comunicativas o capacidad para trabajar en equipo.

Otro de los retos vendrá ante la necesidad de reacondicionar las plantas e instalaciones con la incorporación de tecnologías que les permitan acercarse hacia procesos acordes a la Industria 4.0, que se tiene que ver como una gran oportunidad para transformar toda la empresa en valor añadido y así poder competir mejor.

Además, nuestra mayor dependencia de IT nos exige poder garantizar la integridad de nuestros sistemas, de ahí que la seguridad informática se proponga como otro de los grandes retos, buscando los medios adecuados para repeler cualquier posible ataque que impida el buen funcionamiento del sistema. La ciberseguridad es, por tanto, otro de los importantes desafíos.

No obstante, el mayor reto de todo este proceso ha de estar en aprovechar la oportunidad que nos ofrece. Una de las claves que tenemos que percibir es que el mundo global atrae a la industria de nuevo a Europa y a Estados Unidos. La reversión de la deslocalización. El objetivo es el mismo: ser más competitivos. Sin embargo, las herramientas en la era de la transformación digital son distintas.

Ante todos estos retos, tenemos que analizar la oportunidad de esta nueva era digital. Apuntamos algunas claves en el próximo capítulo de este blog.