¿Cómo se vive la incorporación masiva de las tecnologías digitales? ¿Cuáles están siendo determinantes en estos primeros años de transformación? ¿En qué habilitadores se basa la nueva era? Los avances son continuos y exponenciales. Vertiginosos. Vivimos un tiempo apasionante en que muchas de las herramientas tecnológicas se están haciendo cada vez más comunes y accesibles.

La inteligencia artificial no para de evolucionar y la batalla por conquistar el siguiente paso es una constante. La realidad virtual y la creciente capacidad de simulación permite la involucración temprana de los clientes facilitando los proyectos de gestión del cambio desde el inicio. Poco a poco, vemos cómo Internet (IoT) se cuela en más dispositivos de la casa, no solo en móviles, ordenadores y tablets, sino también en televisores, lavadoras u otros electrodomésticos que necesitan conectarse a la red para aumentar sus capacidades.

La robótica es otro de los sectores que evoluciona a gran velocidad y en los que se espera una mejoría notable aún. Apoyados por el software inteligente, se busca la agilidad y la rapidez en los movimientos. En cuanto a los vehículos autónomos (AGVs) -robótica móvil-,  la creciente capacidad de computación y la algoritmia de inteligencia artificial y machine learning admiten desarrollar vehículos cada vez más inteligentes, más flexibles y adaptativos a las cambiantes condiciones del entorno. Igualmente, esas mismas tecnologías permiten gestionar flotas de vehículos de manera mucho más adaptativa y coordinada. Al mismo tiempo, los vehículos son productos conectados que generan datos relevantes del proceso, además de poderse equipar con sensórica que nutra con información adicional, favoreciendo modelos de análisis y aprendizaje. Esto en una era donde los datos son el oro o el petróleo de épocas anteriores.

Así sucede con otras muchas otras tecnologías que se desarrollan y se implantan en nuestro día a día. Los grandes cambios que vienen de la mano de blockchain, la incorporación mucho más masiva de robótica móvil aérea (drones) como parte del sistema, la tecnología wearable que permite favorecer la conectividad de las personas como agentes adicionales con modelos de aportación diferenciales al sistema son algunas de ellas.

Cambian, evolucionan, transforman. Los progresos son rápidos y continuos. De momento, no hay ninguna tecnología que coja una ventaja clara. Pero este tren no hay quien lo pare.