En las revoluciones industriales anteriores, España no ha ocupado un papel protagonista. Ahora tiene una nueva oportunidad de liderar la transformación digital y encabezar un cambio que es ya una realidad. Es el momento de afrontar la etapa que estamos viviendo de una forma diferente para hacerlo con éxito. Y es que, de momento, las compañías españolas están claramente por detrás de las del resto del mundo en materia de digitalización. El 76 por ciento de las empresas suspende en su grado de madurez digital, según un estudio publicado por Inesdi e Incipy, en colaboración con Indigital Advantage, para evaluar el nivel de digitalización de las empresas.

Sin embargo, algunas cifras no dejan lugar a duda. Las empresas digitalizadas son un diez por ciento más productivas, exportan el doble y duplican la creación de empleo, según la CEOE. Esto significa que, para 2020, el Producto Interior Bruto de España podría aumentar en 35.000 millones de euros. Por lo tanto, España no se puede quedar atrás en esta revolución que ya está en marcha.

Si no hay transformación, no hay avance. Es importante construir los pilares que den soporte al futuro, que tiene que ser un futuro prometedor, en el que esté a la vanguardia. España no puede competir por una mano de obra barata, tiene que poner en valor sus ideas, su tecnología, su aportación de valor, su innovación y su flexibilidad. Para la consecución de este reto, hace falta una visión, un despliegue estratégico y ser muy consistentes.

Las cinco líneas de actuación claves y prioritarias para ejecutar con consistencia esta estrategia de digitalización de las empresas son las siguientes: el fortalecimiento de las relaciones internacionales y el aprendizaje de las mejores prácticas a nivel internacional en materia de digitalización; un modelo de gobernanza de la industria 4.0 centrado en la colaboración público-privada que genere conciencia y sensibilización sobre la envergadura e impacto del proyecto; co-creación con el tejido industrial a fin de que la transformación digital alcance tanto a las grandes compañías como a la pequeña y mediana empresa; involucración del conjunto de tecnologías habilitadoras de la industria 4.0 (Internet de las Cosas, cloud computing, fabricación aditiva, ciberseguridad, big data, robótica móvil, inteligencia artificial, realidad aumentada, etc.) e influencia para la adecuada realización de las infraestructuras necesarias para la digitalización; y el desarrollo del talento digital como clave del éxito en esta nueva época.

También es imprescindible preparar la estrategia en torno a Talento 4.0. En primer lugar, identificar el mapa y los perfiles digitales que se van a necesitar a medio y largo plazo para desplegar con consistencia tu visión estratégica de transformación digital. Si este ejercicio se realiza desde una perspectiva sistémica, esto es, a la luz no solo de tus demandas y de la oferta de talento que hay actualmente en el mercado sino de las necesidades a medio y largo plazo del ecosistema de la industria 4.0 a nivel tanto local, como nacional e internacional, se tomará conciencia inmediatamente del inmenso ‘gap’ de talento digital existente entre la oferta y la demanda, y de la enorme oportunidad y desafío que el desarrollo del talento supone en el actual contexto de esta nueva época.

Para sensibilizar y poner remedio de manera masiva a este déficit de talento digital, AMETIC ha lanzado la ‘Alianza para el Desarrollo del Talento Digital’, una plataforma para crear un ecosistema nacional de fomento del talento 4.0 desde un modelo de innovación abierta y colaboración con todos los stakeholders.

España debe competir por ser un referente en esta liga, la apuesta por el desarrollo de tecnología y el talento es clave para la evolución de nuestro país y para la atracción de nuevas inversiones.